Mascherano +10
https://paladarmillo.blogspot.com/2014/07/mascherano-10.html
Es que, por momentos, eso se vió en el Argentina-Holanda de hoy en Sao Paulo. Javier Mascherano jugó quizás su mejor partido en la Selección, aunque es difícil de determinar porque nos tiene acostumbrados a un nivel y regularidad destacables. Corrió 120 minutos, metió, cortó, arengó, fue el técnico dentro de la cancha y hasta se animó un par de veces a mandarse al ataque. La figura del partido.
Argentina vuelve a una final de Copa del Mundo después de 24 años, y repitiendo al mismo rival de las dos últimas. Encontró la victoria de la semifinal en los dos penales atajados por Romero a Holanda, luego de que el partido finalizara 0 a 0. El partido había sido chato y tanto los europeos como Argentina se preocuparon más por no dejar espacios que por buscar decididamente el arco contrario. Sin embargo, lo que más se desctacó en los 120 minutos de fútbol en Sao Paulo por el lado argentino fue el despliegue del mediocampista central Javier Mascherano, el capitán sin la cinta.
Desde el minuto 1, Mascherano fue la voz de mando del equipo. Cuando la posesión era de los de Sabella, se encargó constantemente de distribuir la pelota y ordenar a sus compañeros. Cuando la posesión se perdía, cortó cada avance que tuvo a su alcance y creó una muralla en el mediocampo e inclusive bajó a ayudar a los defensores cuando la situación lo ameritaba. Tanto fue así que el 10 holandés, Wesley Sneijder, no pudo idear ningun avance desde su posición. Esto obligó a la Naranja a atacar exclusivamente por las bandas o buscando mediante pelotazos a sus dos figuras Van Persie y Robben.
No obstante, la labor del Jefecito no quedó ahí: Varias veces llegó a solucionar complicaciones defensivas llegando con su último aliento a sectores que no tienen mucho que ver con su posición en la cancha. Tal es el ejemplo de la salvada que valió como un gol, cuando el habilidoso delantero Robben eludió a Demichelis y se encontró mano a mano frente a "Chiquito" Romero para abrir el arco, Mascherano apareció a toda velocidad unos metros atrás y, con lo justo, tapó el remate que seguramente hubiese significado el 1 a 0. Luego, hubo un par más de jugadas de este tipo que también tuvieron como protagonista al 14 de Argentina.
Luego de cumplidos los 90 minutos e iniciado el tiempo suplementario, varios de los jugadores en cancha empezaban a mostrar señales de cansancio y fue cuando el equipo más necesitó de la energía de Masche, que no defraudó: Por momentos, relevó a todos sus compañeros en defensa, recordándonos a aquella publicidad de hace unos años en la que decían que tenía un motor en el pecho. En un partido en el que había dos equipos que no se sacaban ventajas pero la apertura del marcador podía ser para cualquiera por las calidades individuales de sus jugadores, la importancia de un guerrero en el mediocampo como lo fue Mascherano es incalculable.
Inclusive, cuando terminó el tiempo de juego y se preparaban los penales, Javier demostró su calidad de líder innato cuando arengó a sus compañeros uno por uno y hasta previó lo que sucedería en la tanda cuando le dijo a Sergio Romero que "iba a ser el héroe", cosa que terminó sucediendo.
El pase a la final es un premio merecido para un jugador como Mascherano. Hace unos días, había dicho: "Estoy cansado de comer mierda". La importancia personal que tiene este presente de la albiceleste se reflejaron en las lágrimas de alegría que derramó después del partido. Luego de 10 años en la Selección, 2 subcampeonatos de Copa América, 2 medallas de oro en JJOO y 2 eliminaciones duras en mundiales (justamente ante el rival del próximo domingo), el ex-River se encuentra con la chance de oro de quedar entre los máximos exponentes del fútbol argentino. Para un estandarte y líder dentro y fuera de la cancha como lo es él, sería impensado que se hubiese retirado de la actividad futbolística sin llegar a esta instancia en una Copa del Mundo. El domingo encontrará, en la final, a su verdugo del 2006 y 2010. La chance de una revancha tanto para el volante del Barcelona como para toda la Selección Argentina no podría presentarse en un marco más imponente que este. Todo el país con vos, Javier.
No obstante, la labor del Jefecito no quedó ahí: Varias veces llegó a solucionar complicaciones defensivas llegando con su último aliento a sectores que no tienen mucho que ver con su posición en la cancha. Tal es el ejemplo de la salvada que valió como un gol, cuando el habilidoso delantero Robben eludió a Demichelis y se encontró mano a mano frente a "Chiquito" Romero para abrir el arco, Mascherano apareció a toda velocidad unos metros atrás y, con lo justo, tapó el remate que seguramente hubiese significado el 1 a 0. Luego, hubo un par más de jugadas de este tipo que también tuvieron como protagonista al 14 de Argentina.
Luego de cumplidos los 90 minutos e iniciado el tiempo suplementario, varios de los jugadores en cancha empezaban a mostrar señales de cansancio y fue cuando el equipo más necesitó de la energía de Masche, que no defraudó: Por momentos, relevó a todos sus compañeros en defensa, recordándonos a aquella publicidad de hace unos años en la que decían que tenía un motor en el pecho. En un partido en el que había dos equipos que no se sacaban ventajas pero la apertura del marcador podía ser para cualquiera por las calidades individuales de sus jugadores, la importancia de un guerrero en el mediocampo como lo fue Mascherano es incalculable.
Inclusive, cuando terminó el tiempo de juego y se preparaban los penales, Javier demostró su calidad de líder innato cuando arengó a sus compañeros uno por uno y hasta previó lo que sucedería en la tanda cuando le dijo a Sergio Romero que "iba a ser el héroe", cosa que terminó sucediendo.
El pase a la final es un premio merecido para un jugador como Mascherano. Hace unos días, había dicho: "Estoy cansado de comer mierda". La importancia personal que tiene este presente de la albiceleste se reflejaron en las lágrimas de alegría que derramó después del partido. Luego de 10 años en la Selección, 2 subcampeonatos de Copa América, 2 medallas de oro en JJOO y 2 eliminaciones duras en mundiales (justamente ante el rival del próximo domingo), el ex-River se encuentra con la chance de oro de quedar entre los máximos exponentes del fútbol argentino. Para un estandarte y líder dentro y fuera de la cancha como lo es él, sería impensado que se hubiese retirado de la actividad futbolística sin llegar a esta instancia en una Copa del Mundo. El domingo encontrará, en la final, a su verdugo del 2006 y 2010. La chance de una revancha tanto para el volante del Barcelona como para toda la Selección Argentina no podría presentarse en un marco más imponente que este. Todo el país con vos, Javier.
