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Falta de ideas, audacia y entrega

La pobre imágen que dió River y el bajo rendimiento colectivo e individual de la mayoría de los jugadores evidenció una notable carencia de ideas para armar jugadas de ataque. El equipo no tuvo el coraje ni la convicción para ir a buscar el partido tras la igualdad conseguida.

River boca verano
foto: riverplate.com
 Es evidente que el primer partido del año dejó un saldo negativo. La gran expectativa que generó la vuelta de Cavenaghi en la mayoría de los riverplatenses pareció chocar bruscamente con la complicada realidad futbolística que aqueja al equipo desde hace ya varios meses. Lo peor de todo es que en los 90 minutos no se vieron cambios. Ni grandes ni pequeños. Todo sigue igual en cuanto al juego y lo actitudinal.

 En referencia a lo estrictamente futbolístico, la continuidad respecto a lo que venía mostrando el equipo el campeonato anterior fue muy marcada. La defensa -esta vez con línea de tres- no estuvo firme; el medio campo tampoco modificó su esencia, ya que careció de recuperación, dinámica para generar espacios, sorpresa y creatividad para asistir a los delanteros, que no tuvieron la agresividad necesaria para quebrar la defensa rival.

 Como suele ocurrir, el bajo rendimiento colectivo fue de la mano con pobres actuaciones individuales de la mayoría de los jugadores. Ramiro Funes Mori se pareció mas a Bottinelli que a Balanta, a quien reemplazó; Maidana, mas allá del gol, hizo la falta innecesaria que derivó en el tanto de tiro libre del adversario; Ponzio volvió a mostrarse impreciso; Ledesma sigue lento y llegando tarde a las pelotas; Lanzini desapareció gran parte del partido; Carbonero, en lugar de desbordar, chocaba contra la pared que había armado Boca de mitad de cancha para atrás y envió muchos centros intrascendentes; Teo Gutiérrez no leyó bien las jugadas y a Cavenaghi por momentos se lo vio falto de ritmo, además de que se le soltó la cadena al final del encuentro y por eso fue expulsado. Para destacar en River hay que mencionar la labor de Vangioni, que perforó en buena forma por la banda izquierda y logró varios centros bien dirigidos, y el trabajo de Barovero, quien se mostró seguro y firme en la mayor parte del partido.

 River no sólo tuvo flaquezas en el juego, sino también una actitud endeble, especialmente cuando logró llegar al empate. Pese a que dispuso de todo el segundo tiempo para intentar ponerse en ventaja ante un rival que estaba con un hombre menos (por la expulsión de cata Díaz), decidió cuidar la posesión de la pelota y no arriesgar en el armado de jugadas ofensivas que permitieran aproximarse al arco contrario. Faltó convicción para llevarse a los de enfrente por delante y hasta se podría decir que también faltó entrega. Lo positivo es que todavía quedan algunas semanas de pre temporada para mejorar todos estos aspectos y hacer los cambios que sean necesarios, aunque también se debe reconocer que hay errores que no se corrigen y que se vienen repitiendo hace ya varios meses.

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